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Firma y fecha: Rembrandt f. 1632 (cuestionables)
Tabla, 61,1 x 45,5 cm.
Inscripción: AE 47
- Se considera de taller, cuando es por entero de Rembrandt.
- Resulta evidente que en muchos de sus retratos empleó, dentro de su maestría, una técnica meramente correcta, como para salir del paso.
- Aquí el rostro es más flojo que el resto. Un ejemplo evidente es la boca. Está perfectamente ajustada en expresión y efecto con el conjunto de la cara, pero, técnicamente, ha sido poco trabajada, sin ningún interés. Rembrandt, por lo regular, confía gran parte de la fuerza de sus retratos en el vigor expresivo de las bocas. En este caso, el dinero aportado por el cliente no debíó ser elevado.
- Se niega la autoría de Rembrandt
- En realidad el cuadro lo comenzó y trabajó Rembrandt hasta el punto de darle la fuerza que aún presenta. Por alguna razón dejó a un discípulo con pocos recursos la ejecución casi total de las capas definitivas, quien no supo potenciar y continuar el trabajo apuntado por el maestro. Entre otros ejemplos se cita la manga de la camisa como demostración de torpeza de quien pintó la obra, pero no se ve que las pinceladas clave las aplicó Rembrandt y son las capas subsiguientes, las encargadas de darles forma, quienes estropean todo. Aún así sorprenden partes como la zona nariz-boca, perfectas (Rembrandt), junto a una mejilla tan poco hecha.
- La relación de la figura con el formato del lienzo no es la adecuada, queda mezquino con respecto a la cabeza. El lienzo está reaprovechado de otra pintura de figura que no es de Rembrandt. Es posible que el hecho de delegar en el ayudante cuando la obra estaba tan avanzada fuera debido a un problema con los bordes que hubo que recortar.
- A pesar de estar totalmente relegado por la crítica ( la crítica debería ser el ejercicio del criterio individual: en la realidad se citan unos a otros) creo que mantiene de Rembrandt lo suficiente como para presentarlo aquí.
- La relación de la figura con el formato del lienzo no es la adecuada, queda mezquino con respecto a la cabeza. El lienzo está reaprovechado de otra pintura de figura que no es de Rembrandt. Es posible que el hecho de delegar en el ayudante cuando la obra estaba tan avanzada fuera debido a un problema con los bordes que hubo que recortar.
- A pesar de estar totalmente relegado por la crítica ( la crítica debería ser el ejercicio del criterio individual: en la realidad se citan unos a otros) creo que mantiene de Rembrandt lo suficiente como para presentarlo aquí.
Firma y fecha: Rembrandt. f. 1640
Tabla 40,6 x 34 cm.
Tabla 40,6 x 34 cm.
- No está decidida la autoría total o parcial de Rembrandt. Pienso que es íntegramente autógrafo.
- Hay algunas formas resueltas con dificultad y en zonas decisivas. La sensación es que siguió literalmente un suelto dibujo a pluma, satisfactorio en papel pero de difícil traslación a pintura.
- Rembrandt por supuesto que tuvo puntualmente momentos de soberbio virtuosismo pero, en general, evitó cuanto pudo las formas excesivamente complejas, hasta el punto que, en la madurez, el esquema de sus figuras tiene la simpleza del monigote, con escorzos eficaces por el vigor y la potencia pero mal estructurados.
- Hay algunas formas resueltas con dificultad y en zonas decisivas. La sensación es que siguió literalmente un suelto dibujo a pluma, satisfactorio en papel pero de difícil traslación a pintura.
- Rembrandt por supuesto que tuvo puntualmente momentos de soberbio virtuosismo pero, en general, evitó cuanto pudo las formas excesivamente complejas, hasta el punto que, en la madurez, el esquema de sus figuras tiene la simpleza del monigote, con escorzos eficaces por el vigor y la potencia pero mal estructurados.
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